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jueves, 30 de mayo de 2013

Capitulo 75


Sé que Bill quería acercarse a mí nuevamente pero se quedó parado calando mi reacción.

Bill: cuando te dije que iba a llamarte, no lo hice porque quería darte una sorpresa. Mi vuelo se retrasó y llegamos  hasta el domingo a Londres, muy tarde. Fui a tu oficina a buscarte al día siguiente, iba con Tom, ahí Alex nos contó todo. Regresamos al hotel y reserve un vuelo para México. Tom se comunicó con Valeria pero ella no nos dijo nada, él le insistió demasiado por ti, y ella dijo que estabas bien, que habías salido por un asunto de trabajo. Cuando llegue a México caí en cuenta de que si no querías que lo supiéramos era por algo, y no quise invadir tu privacidad,  pero necesitaba asegurarme de que estuvieras bien.  Cuando escuche tu mensaje pensé que había sido un idiota por no haber estado contigo…  y cuando te llame seguía en México, y  a punto de salir corriendo a tu lado, pero te pregunte si estabas bien, y ni así, quisiste compartirlo conmigo… entonces me di cuenta que no me necesitabas en tu vida.

No, por favor, eso no podía ser cierto. Siempre creí que se había deslindado de todo… pero me fue a buscar… el hizo eso por mi… y yo… yo deje que se acabara todo…no, seguro me estaba engañando para quedar bien o acaso…

Ana: Yo creí que ya no querías saber de mí, no me llamaste y cuando lo hiciste, estabas de mal humor, creí que ya no tenía caso decirte lo que había pasado, además  dijiste que estabas ocupado, me diste a entender que te estaba quitando el tiempo… no tienes idea de lo que me dolió… soy una idiota.

Bill: entonces somos idiotas los dos…-sonrió triste  y yo le devolví la misma sonrisa, junto con una lagrima, que me seque inmediatamente.

O sea que estuvimos un mes sin hablarnos pensando lo peor el uno del otro… otra vez volvía a tener diez años, me sentía como una niña.

Me tranquilice, o al menos trataba,  por tonta había dejado que esto sucediera, ya no lo podía cambiar.

Ana: Lo siento Bill. Perdóname.

Bill: ¿qué? Creo que soy yo el que debería pedirte perdón por no estar contigo. Lo lamento Ana.

Me sentía tan abrumada, no sabía que más decir, ni sabía que iba a pasar ahora, ¿íbamos a ser amigos de nuevo o…? ah… los dos permanecimos en silencio, mire el reloj de reojo, el tiempo se había pasado volando, ¿pues cuánto tiempo estuvimos hablando? Si hasta la luz del sol ya estaba desapareciendo.

Bill estaba sentado frente a mi, y por primera vez en mucho tiempo me sentí serena, no sé como habíamos llegado a esto, pero ya estaba más tranquila y creo que el también. Creo que los dos estábamos aliviados con la confesión de cada uno.

Bill rebusco en su bolsillo y saco su móvil.-dijo algo en alemán y luego me miro.

Bill: es Tom, dice que se están organizando para salir a cenar.

Ana: necesito un momento todavía…prefiero quedarme aquí

Bill le respondió a Tom, mientras yo iba al baño a lavarme la cara, cepille mi cabello y me puse más brillo en los labios, el porte que tenía hace rato ya se me había esfumado. Cuando salí, él estaba de pie en el balcón, jugando con su celular, cuando le mire dejo de hacerlo y volvió a  entrar en  la habitación.

Bill: ¿tienes hambre?

Ana: si-la verdad era que casi  no había comido en todo el día, me moría de hambre.

Bill: bien,  también yo. ¿Te molesta si pido algo de comer?

Ana: ¿Cómo…? ¿No vas a ir con los demás?

Bill: bueno yo también necesito un momento lejos del bullicio

Ana: ah… claro.-Bill ya tenía el teléfono en la oreja, y ya estaba hablando con alguien, supongo que llamaba a recepción…

Bill: ¿pasta está bien?

Ana: si, bien. Y pide helado también… de chocolate-pareció sorprendido y luego sonrió.

Bill: si, si señorita,  de chocolate por favor, gracias-corto la llamada.

Bill atendió al mozo que había traído la comida, tuve mucho autocontrol para no lanzarme a la pasta, estaba deliciosa, nunca había probado nada parecido, habían traído también verduras al vapor y por primera vez en mucho tiempo las comí con gusto, tomamos vino y el helado lo guardamos mientras terminábamos la cena, la cual transcurría en silencio a excepción de cuando uno de los dos hacía un comentario sobre la comida o el insoportable calor que hacía, ni siquiera los días que había pasado en México  pase por esto, sería debido a las lluvias, pero no cabía duda que ya me había acostumbrado al  nebuloso y frío Londres, donde las máximas temperaturas casi siempre oscilaban alrededor de los 15°C, sino es que más frio, aunque creo que el que más sufría con el calor era Bill.

Me parecía tan extraño estar así con él, por un lado sentía unas ganas terribles de tocarlo, y por el otro me daba miedo la actitud que tomo todo este tiempo, estaba nerviosa, pero también después de ese largo tiempo sin él, estaba contenta por estar así con Bill, como dos buenos amigos, aunque tampoco podía evitar estar demasiado tímida, pues era consciente de lo tonta que había sido por no enfrentar esto antes.

Me levante hasta el frigorífico, inmediatamente sentí  la mirada de Bill, ya no me sentía tan segura como antes más bien estaba abochornada, sabía que me había sonrojado así que tuve que concentrarme para poder caminar,  saque el botecillo de helado de chocolate, y volví a sentarme. Pues si, todavía me cabía el helado…

Tome las  dos copas extras para rellenarlas de helado, era un bote tan pequeño que seguro podía comerme yo sola, pero eso no se lo iba a decir a Bill.

Bill: Yo no quiero gracias.

Ana: ¿seguro?

Bill: no me gusta mucho el chocolate… prefiero el helado de galleta oreo

Ana: no lo sabía Bill, hubieras pedido de ese entonces

Bill: bueno es que ahora no se me antoja un helado, además tú querías de ese…

Ana: ah… pues sí, el chocolate es mi favorito, pero puedo comer de todos, menos de vainilla, ese no me gusta… -me lleve una buena cuchara a la boca, mm… también estaba riquísimo, todo estaba tan bueno aquí…

Bill: ten cuidado, no vayas a mancharte, sería una lástima…

Ana: yo tampoco quiero mancharme y menos este vestido-otra vez me sentía como niña, puedo comer sola Bill, ya estoy bastante grandecita…

Bill: ¿tenías algo planeado?

Ana: ¿eh? ¿Cómo?-me ardía la cara. Nada más quería desconcentrarte, solo eso... 

Bill: lo digo por el vestido que llevas, rara vez te llegue a ver así…

Ana: ah… pues tanto como planes no, pero tenía ganas de salir

Bill: ¿tenías?

Ana: bueno, si todavía… la verdad me gustaría despejarme un poco

Bill: podemos alcanzar a los demás, que después de cenar van a ir a algún bar o club, no sé… si quieres claro

Ana: estaría bien, a mí me gustaría salir ¿y a ti?

Bill: yo también tengo ganas de ir, hace mucho que no salgo, no habíamos tenido tiempo. ¿Y cómo pasaste todos estos días?-me miro titubeante. ¿Estos días? ¿Se refería a sin él?

Terriblemente. Pero claro que no iba a decirle eso. Le hable un poco de trabajo, del acercamiento con mi padre y que ahora me comunicaba más a menudo con él y con mi madre, Bill también me hablo un poco de lo que había sido la gira, las entrevistas, algunas galas a las que habían asistido y demás, como la gira había terminado ahora tendrían un poco de tiempo antes de iniciar nuevos proyectos.

Ana: bueno me lavo los dientes y ya estoy

Bill: bien, voy por Marcus y vengo por ti

Ana: si  

Fui al baño a acomodarme un poco el cabello que para variar hoy estaba dócil, me puse brillo en los labios y delineador. Bien, la chica de hace rato ya había regresado lista para divertirse un poco. Ya se lo merecía. 

(…)

Marcus estaciono el auto detrás del local, y luego nos acompañó hasta que nos reunimos con los demás, el y Benjamín estaban en una mesa a parte pero ninguno de los dos tenía ninguna bebida… más que agua… ¿sería que no se les permitía beber…? Eso supongo, aunque una copa no hacia daño…

Valeria: ¿ahora que Camila se fue a bailar vas a contarme?

Ana: ya te conté Valeria, ¿qué quieres que te diga?-me di media vuelta, ya me estaban irritando las miradas de los tipos que estaban casi encima de nosotras, ¿qué no entendían indirectas? Ni a mi, ni a Valeria nos interesaban.

Valeria: ya sé…-se dio la vuelta también y los miro con desdén-no les hagas caso, entonces… ¿van a regresar?

Ana: no lo creo.

Valeria: ¿¡por qué no!?-me grito-Si dices que él fue por ti hasta México y tu pensabas que no le interesabas y viceversa, ahora que saben que no fue así, se supone que…

Ana: Bill no menciono nada al respecto, así que…

Valeria: pues díselo tu

Ana: ¿yo? Estas loca

Valeria: loca, si, pero sé que pueden volver a pasar lo mismo, y por cobardes los dos, porque se nota que  te gusta y tu a él, que sienten lo mismo…

Ana: no sé Valeria-le corte-mejor dime que te dijo Tom, me supongo que hablaste con él…

Valeria: si-dijo distraída. Claro, cuando se trataba de hablar de ella, ahí se volvía muda.

Ana: ¿y bien?

Valeria: le pregunte por su supuesta novia, me aseguro que cuando paso… ya sabes… no estaba con ella, dice que si hay alguien con quien ha salido pero no es nada formal

Ana: mm… Tomy… -suspire-¿y...?

Valeria: entonces…todo está bien, al parecer está contento…  eso es todo. Yo estoy con Dean y Tom con ella… o no sé… pero ambos acordamos olvidarnos de eso…dejarlo pasar.

Ana: no creo que sea tan fácil…

Valeria: ¿qué?-me fulmino con la mirada. 

Ana: nada, nada.

Valeria: ¿vamos a bailar?

Ana: ya tengo demasiado de “baile”, los tacones me matan, ve tú.

Valeria: pero primero está el estilo antes que la comodidad… -dijo graciosa antes de perderse entre la multitud, y ya me había arrepentido de quedarme sola en la mesa, uno de los tipos caminaba hacia mí… Hay no… de verdad no estaba de humor, solo tenía a alguien en mente…  de pronto el tipo se detuvo y dio media vuelta, mm… ¿tan mala vibra emitía? Pues mejor.  

El camarero llevo otras dos bebidas, no sabía quien las había pedido, yo hacía mi mayor esfuerzo por no tomar, ya me había bebido dos copas con Bill durante la cena, y ahora llevaban dos tragos… bueno al menos probaría uno… total todos se habían ido y me habían dejado aquí… ni modo que los dejara, ¿no?

Xx: ¿está bueno?

Bill hizo que me sobresaltara, ¿pero qué me pasaba hoy?

Ana: eh… la verdad si… ¿Eran para ti?

Bill: uno era para mí-se sentó a mi lado y bebió del vaso-y el otro de Tom, pero me parece que Camila lo arrastro con ella… así que…

Ana: ¿y a ti no te arrastro con ella? Que raro…

Bill: yo me he estado escondiendo de ella-sonrió y me revolví un poco en mi lugar antes de terminarme el trago de una sola vez. Me ponía nerviosa… -¿quieres otro?

Ana: no ya no, ya fue suficiente para mí. Gracias.


Bill: ¿por qué estás sola?-pregunto distraído mirando a los lados







Capitulo 74

Disculpen el retraso! aqui esta el sig. cap.

Faltaban a penas escasos tres minutos para que se terminaran esas dos horas y él ya estaba tocando la puerta. Puntual como siempre.

 Ana: Ya voy Bill, espera por favor-grite mientras corría al baño para ponerme un poco de perfume y echarme  un último vistazo en el espejo, alborote un poco mi cabello y salí caminando haciendo sonar mis tacones, respire hondo y abrí la puerta.

Bill abrió mucho los ojos, desconcertado supongo… Me repaso con la mirada incrédula. Lo observe regocijándome en el placer de haber derrumbado ese autocontrol,  logro cerrar la boca cuando Tom se aproximó, éste me miro y lanzo un silbido sin dejar de sonreír.

Tom: ¡woou! Estás… ¡Guapísima!

Ana: gracias Tom

Tom: de verdad, te ves increíble- Tom hacía que me sonrojara, sus miradas nunca se escondían.

Bill: ¿Tom puedes dejarnos un momento?

Tom: eh…si-dijo sin mirarlo-bien nos vemos más tarde Ana, que esta noche nos vamos de fiesta, y tú ya estas lista para eso…

Ana: ¿sí? Pues  lo estoy, tengo muchas ganas de salir

Tom: Nos vemos más tarde

Ana: si.-Tom le dedico una mirada y una sonrisa a Bill antes de irse.

Bill: ¿puedo pasar?-pregunto con una ligera impaciencia en la voz,  yo no pude evitar mirarle algo aturdida. ¿Cómo que pasar? ¿A caso íbamos hablar aquí? No… yo necesitaba un terreno neutral, no podía quedarme a solas con él, en un lugar tan íntimo. Estaba confiada  por pensar que hablaríamos en un lugar abierto, no aquí, el me miró fijamente, esperando que le respondiera, entonces fui consciente de que noto mi desconcierto, logre despertar de mi letargo y aparentar desinterés.  

Ana: creí que hablaríamos abajo, ya sabes para tomar algo… no sé…-mentí, pero es que  no podía quedarme a solas con él.

Bill: Abajo todavía hay muchas fans y quizá prensa Ana

Ana: ah…-suspire deanimada-cierto

Bill: Pero si quieres podemos pedir que nos traigan algo

Ana: no, está bien-caí en cuenta que aún estaba de pie afuera, me aparte para indicarle que entrara. Él llevaba puestos unos pantalones de mezclilla rotos,  una camisa blanca que llevaba desabrochados los botones de la parte superior, olía a colonia y a jabón. Llevaba el cabello húmedo y despeinado, le caían un par de mechones ondulados en el rostro,  estaba guapísimo.

Bill camino hasta la pequeña salita, y yo cerré la puerta  y luego le seguí, trate de mantener una buena distancia entre los dos, pero él la acortaba con su mirada, sus ojos se posaron en la libélula, frunció el ceño y yo me hice la desentendida.

Bill: Veo que te gusto lo que te regale.  

Ana: si, me gusta. Te lo dije cuando me lo diste.

Vi una expresión de dolor, que le cruzo el rostro para rápidamente recomponerse  y mantener esa seriedad que ya me estaba asustando. ¿Cuándo había estado así Bill? Solo lo vi de esta forma cuando apenas nos conocíamos y no nos llevábamos tan bien… suspire inconscientemente y el me observo con demasiada atención. Oh no…

Bill: ¿suspirando…?-sonrió divertido

Ana: no.

Bill: ¿sabes…? Me gusta que lleves puesto algo mío…

¡Vaya! Él también quería  desconcertarme… y yo no pude evitar sonrojarme, esa no era mi intención al ponérmelo, ni siquiera llegue a pensar en eso.

Ana: No lo llevo puesto por ti.

Bill: Lo sé-murmuro decepcionado. ¿Decepcionado…?-No fui demasiado importante antes, mucho menos ahora.

No pude evitar sorprenderme. ¿De qué me estaba hablando? ¿No debería decirle yo eso?

Ana: No sé de qué hablas Bill. Para ser honesta me sorprende que hoy me estés brindando un poco de tu valioso tiempo…

Él se rio y se dio la vuelta, se asomó por el balcón y luego camino hacia donde estaba, por un momento pensé que se iba a aproximar completamente pero se detuvo a penas unos centímetros.

Bill: ¿con que era eso?-dijo triunfante-¿Te molesta que no tuviera el tiempo para ti?-sonrió con humor- lo siento Ana, pero desafortunadamente no siempre soy el dueño de mi tiempo-dijo afligido…

Ana: yo… yo lo sé Bill, no quise decir…-eso era verdad, yo no podía exigirle que estuviera al pendiente de  mí, pero al menos un poco de solidaridad, dadas las circunstancias pasadas.

Bill: No eran estas las condiciones en las que quería que estuviéramos aquí…

¿Por qué me decía eso? ¿No se daba cuenta lo mucho que me dolía? ¿O se daba cuenta y por eso lo hacía?

Ana: Yo tampoco quería estar así, pero así se dieron las cosas Bill

Bill: Cuando te di el tiempo, no lo supiste aprovechar… -respondió arrogante-Solo dime una cosa más-pronuncio con la facción endurecida-¿Por qué eres tan indiferente a todo?

¿Yo? ¿De verdad había escuchado bien? Estaba volteando las cosas, y eso no se lo iba a permitir.

Ana: ¿indiferencia? Eso lo aprendí de ti. Me dejaste sola cuando más te necesitaba…-alcance a decir antes de que la voz se me quebrara.-Fui consciente de que todavía me dolía  el que no hubiera estado ahí…

No se movió por un breve instante pero a mí era como mirarlo todo a cámara lenta, las ganas que tenía de salir de fiesta y divertirme se habían convertido en ganas de quedarme ahí, escondida del mundo entero, lejos de todo. Bill rompió con la poca distancia que teníamos, se disponía a tocarme el brazo, pero no iba a poder soportarlo.

Ana: No me toques. –Su mano se quedó suspendida en el aire, su expresión dolida termino por romperme el corazón. Creí que podía ser fuerte, que podía resistir esto, pero…

Bill: ¿Por qué no me lo dijiste…? –su mirada compasiva me traspaso el alma. Sentía como mi ser se llenaba de indignación. ¿A qué se refería? ¿Lo sabía…?-Si me lo hubieras contado, si me lo hubieras pedido… hubiera estado contigo…

¡Lo sabía! Lo sabía y aun así no me dijo nada, aun así, decidió dejarme sola. Esto no podía estar pasando…

Ana: ¿lo sabías Bill?-le pregunte con la esperanza de estar equivocada

Bill: si…-susurro avergonzado

Ana: pero ¿Cómo…? –no lo podía creer. Siempre lo supo, entonces…-No Bill. No puedes decirme eso. Tu indiferencia tenía como excusa el no saber nada, ahora…ahora… -sentía los ojos acuosos pero me resistía a dejar brotar esas lágrimas-te necesitaba…-me senté en el sillón, una de sus manos me tocaba la espalda con temor, y yo no me atrevía a mirarlo ni a alejarlo, lo necesitaba.

Bill: lo siento Ana. Siento no haber estado contigo, pero cuando estuve seguro de que  estabas bien… no me necesitabas…

Ana: ¿de qué hablas? Claro que sí…yo… ¿Cómo te aseguraste de que…?-me corto

Bill: porque te vi…  tu padre estaba bien, tenía un buen pronóstico y…-esta vez le corte yo.

Ana: ¿Cómo sabes eso…?

Se puso de pie y dio unos pasos en la habitación para mirarme nuevamente.

Bill: Es que… yo estuve ahí.

Ana: ¿Qué…?-entonces no me lo imagine, no fue un sueño, en verdad estuvo ahí…-¿por qué no me lo dijiste? ¿Por qué no me llamaste? ¿Sabes cuanta falta me hacías?

Bill: No mientas. Si me hubieras necesitado, me hubieras  contado  lo que estabas pasando, me hubieras tenido confianza, yo te hice parte de mi vida y esperaba lo mismo… pero por algo no querías que me enterara.

Ana: no es así Bill. Yo quería decírtelo, pero no podía hablar por teléfono, entiéndeme, no quería derrumbarme… y tú no me llamaste nunca, yo quería… -explique atropellándome yo misma con mis palabras-¿Cómo lo supiste?  

martes, 14 de mayo de 2013

Capítulo 72 y 73






Bill: lo mismo digo: 

Ana: ¿Y... cómo han estado?

Bill: bien, ocupados, pero esa fecha en Italia es una de las últimas, al menos durante ese  mes, por lo demás tendremos tiempo para… relajarnos.

Ana: ah… me alegro, creo que ya se lo merecen, no han parado.

Bill: Camila está emocionada y es algo persistente, desea  poder verlas y… -decía con cansancio en la voz, si que sabía cuan persistente podía ser esa chica pelirroja, ahora entendía porque Bill estaba el teléfono, pero no comprendía porque Valeria no me menciono que ellos estaban ahí… ya me las vería con ella
 
Ana: si, bueno… le decía que tenemos trabajo acumulado, pero les agradecemos la invitación.

Bill: Fueron ellos fueron quienes tuvieron la idea Ana-indico con ese tono de voz  tan tranquilo que tenía, como si todo estuviera bajo control, había olvidado como se escuchaba mi nombre pronunciado por él- ellos entenderán si no pueden, de todos modos ojala  se den el tiempo.

Ah… entonces ahora si tenía tiempo, ¿no estoy ocupando tu valioso tiempo Bill?  Me moría por decirle, pero era una tontería, además ya me dio a entender que él no tenía  nada que ver en esa invitación. Lo sabía. Y aun así tenía tantas ganas de verlo, de pronto me inspiro una ternura  todos esos  recuerdos a su lado, yo solo quería abrazarlo… ¿pero qué me pasaba? Unas cuantas palabras y ahí estas a la primera Ana… No puede ser.

Ana: Yo espero que sí, la verdad es que si quisiera verlos

Bill: ¿en serio? También me gustaría verte- dijo sereno y yo me hice gelatina. Nunca espere que el dijera eso- te paso a Camila…

Ana: no, no, yo… -¿Cómo se iba después de decir eso? ¿Quería manipularme… o?

Camila: ¿qué tal? ¿Cambiaste de opinión?-sonó  la voz chillona de la pelirroja

Ana: ya veremos Camila…

Camila: si, eso es un si para mí, sabía que Bill lo lograría

Ana: bueno tengo que irme, mándales saludos a los demás

Camila: Claro, nos vemos pronto

Fin de la llamada.

“También me gustaría verte”, si eso dijo, porque me hacía esto, no podía escuchar cuatro palabras porque ya me tenía rendida a sus pies, no podía seguir así… pero él quería verme… y… ¿lo qué paso? ¿Será que exagere?


(…)

Valeria: Relájate un poco-me dijo tranquila- mira donde estás… creo que hicimos bien en venir… bueno chicas,  voy a la cafetería. ¿Quieren algo?

Camila: yo un té por favor

Valeria: ¿y tú?-me miro- ¿también quieres un té?

Ana: no. Estoy harta del té, se me antoja un café helado

Valeria: ok, ya vengo

La cafetería estaba casi vacía, por fortuna,  había pocas mesas ocupadas y en la caja solo había dos chicas delante de ella que hablaban en un idioma que no era el italiano, de hecho se le hacía un poco parecido al alemán pero estaba segura de que no lo era. A las dos les entregaron lo que habían pedido y ambas salieron de ahí.

Valeria: hola. Me da un té y… dos cafés helados- pidió en inglés 

Xx: enseguida. ¿De qué va a ser el té?

Valeria: ah… -titubeo-¿té negro, tiene?

Xx: claro

Le sorprendió bastante la rapidez y la cordialidad del encargado. De camino al lobby vio que en el pasillo estaban las dos muchachas que había visto en la cafetería y otras dos más. Su teléfono empezó a sonar, se paró junto a ellas para buscarlo, coloco lo que traía en el mostrador y registró su bolsa pero como le pasaba casi siempre,  lo encontró cuando ya habían cortado. La llamada perdida era de Dean, considero en devolverle la llamada pero lo pensó mejor, ya  llamaría de nuevo. Esta vez se guardó el teléfono en el bolsillo del pantalón.

Xx: ¿Cómo lograste entrar?-le pregunto una chica de cabello castaño claro con un acento bastante particular. ¿Cómo entraste?-repitió de nuevo-Se le hizo bastante extraño, sintió como si de pronto la interrogara un policía. ¿Qué como había entrado? ¿A dónde? ¿Se refería que como había entrado al hotel? ¿O qué rayos?

Valeria: ¿qué como entre?-pregunto extrañada- pues por la puerta-soltó sarcástica- como todos- dijo. Tomo  el té, y los dos cafés  del mostrador y se fue de allí hacia lo sillones en los que estábamos nosotras.

Valeria: aquí tienen, te negro para ti-le dio un vaso a Camila-espero que te guste no sabía cual pedir

Camila: este esta perfecto, gracias

Valeria: y café para ti

Ana: gracias

Valeria: ¿a qué hora van a llegar?

Camila: no sé muy bien. Tenían dos entrevistas pero se fueron desde temprano yo creo que ya no tardan pero si no… ya veremos como matar el tiempo

Valeria: ya. Oye...

Camila: ¿eu?-le dio un sorbo al té. 

Valeria: ¿las que están detrás de nosotras trabajan con ellos?

Yo mire de reojo a donde Valeria nos decía, vi a cuatro chicas que conversaban muy animadas, pero no reconocí a ninguna, todas iban bastante arregladas, tenían pinta de modelos. Camila se giró toda sobre si  para ver a sus espaldas, como siempre la discreción salía a relucir en ella, pero las chicas esas  estaban muy ensimismadas en su conversación como para notarlo. Camila se rió y luego se acomodo en su lugar.

Camila: No. ¿Por qué?

Valeria: no sé… me han preguntado que como he entrado aquí… de una manera no sé… extraña… y pensé que serían del staff y que me decían eso porque tal vez creyeron que yo era una fan loca que se coló al hotel- Camila la miro unos segundos y luego se rió- ¿ahora a ti qué te pasa?

Camila: nada, nada… loca si eres, pero… -Valeria la fulmino con la mirada y ella se encogió de hombros inocentemente- que ellas han creído que tú eres más que una fan…la verdad que lo pareces-Valeria llevaba jeans desgastados y una blusita holgada, tenía la apariencia de una adolescente, aparentaba menor edad de la que tenía, y ella  le miro toda mosqueada,  nunca se le había cruzado por la mente lo que nuestra amiga estaba a punto de decirle…- seguro han pensado que eres una grupie

Valeria: ¿eh? ¿Cómo? ¿yo?-dijo alarmada-¿por qué? Jajaja pero… no entiendo…

Camila: es que ellas si lo son. 

Ana: ¿¡qué!? ¿Grupies?-pregunte alucinada 

Camila: si, pero   ninguna es de aquí. Mira la rubia que esta hablando por teléfono, ella  es española,  la que esta parada a su lado es de Suecia y las otras dos son de Polonia y hay una más, al menos de ese grupito, es raro que no esté ahí, las demás no han podido entrar…

Ana: ¿qué, qué? ¿estas hablando enserio…?  pero… pero… ¿tu estás segura?

Camila: que si

Valeria: ¿no estarás alucinando? Jajaja Ellas se ven algo mayores… -y era cierto solo una de ellas parecía de 21 o 22 años y las otras mínimo les calculaba unos 26 en adelante

Camila: hay Valeria… como se nota que no sabes nada…

Valeria: ¿Y tu eres experta, no? ¿pero y tu como sabes todo eso?

Camila: No es la primera vez que vienen… ya las he visto antes… ya van varios conciertos a los que asisten

Ana: ¿¡Cómo que varios conciertos!?- le pregunte alucinada, tanto Valeria como Camila me miraron preocupadas, me cruce de brazos y trate de espantar  los pensamientos que en ese momento se me pasaban por la cabeza. Es que el solo hecho de imaginarme a Bill con alguna de ellas…

Camila: eh si… pero tranquila te aseguro que Bill siempre paso y pasa de ellas, al igual que Georg y Gustav-sonrió- y hasta Tom… más ahora que tiene novia…

Ana y Valeria: ¿¡qué!?

Valeria: ¿Tom tiene novia…? 


(...)

Capítulo 73

Camila: bueno algo así… yo supongo… ya que los  últimos tres meses ha estado saliendo solo con una chica.

Valeria: ¿Los últimos tres meses?-pregunto desconcertada-o sea que en abril, el ya…-murmuro para si misma, pero yo alcance a escucharla, seguro le hervía la sangre, como a mi. Si Tom tenía novia, ¿Cómo se atrevió…? - ¿te-te lo dijo él?

Camila: no… me lo contó Gustav… pero yo ya la había visto una vez con ellos desde el  concierto de Oberhausen, creo que se conocieron ahí… no sé… pero no creí que fuera serio, es más creí que era una simple fan… pero Gustav me dijo que Tom esta tratando de tener algo más serio con ella… al parecer verdaderamente él lo esta intentando. 

Ana: Bill nunca me comento nada, vaya… no lo puedo creer… Tom con una relación formal, pues espero que ahora si sea fiel…-dije indignada, es que esta vez Tom se había pasado de listo y peor aún, con Valeria.

Camila: ¿qué ahora si sea fiel? Pero si antes no ha tenido que tenerle fidelidad a nadie…

Ana: me refiero a cuando... -mire a Valeria y me quede callada. Esta vez Tom estaría en problemas-si, ya sé… me refiero a que… tu sabes

Camila: se que lo esta intentando, aunque también se que le ha costado…

Ana: ¿pero a ver, dime  como Gustav te anda contando esas cosas?-agora comprendía, seguramente de él obtuvo la información de esas chicas... 

Camila: bueno es que nos hemos hecho muy buenos amigos.

Ana: ¿ah!-grite-ya veo, así que tu le llamas amistad…

Camila: jajaja ¡Callate!

Valeria: es que Gustav y tu pelirroja,  ¿te imaginas a los niños Ana?

Ana: ¡ah! ¡si! Van a estar tan lindos

Camila: ¿de qué están hablando? No digan tonterías-dijo con las mejillas sonrosadas. La verdad es que si hicieran pareja no dudaría que tuvieran niños hermosos, Gustav era un chico muy guapo y Camila tenía una belleza muy natural, muy dulce, los hijos serían como angelitos.

Valeria: que lindos… y yo sería su tía, la más hermosa

Ana: perdóname Valeria, pero la tía más hermosa que pueden tener, sería yo.

Camila: ya dejen de decir tonterías. Gustav y yo no somos….- de repente se quedó callada, mirando como ida hacia la entrada, no me atrevía a mirar porque ya sabía que eran ellos. Las palmas de las manos se me humedecieron, ¿por qué estaba tan nerviosa?

Primero vi a Tom, con ese andar tan galante, detrás iban Georg y Gustav, ambos sonrieron al vernos, y más atrás pude ver a Bill, se veía guapísimo, lucia elegante y fresco a la vez, iba conversando con Natalie, él nos observó a las tres para fijar su mirada en la mía, mantuvo su expresión serena, note ese brillo en sus ojos, al parecer esto le divertía, supongo que quería que entrara al juego y yo se lo puse fácil, muy en el fondo me daba gusto que estuviera bien. Todos nos hacían señas divertidos, pero continuaron caminando hasta los ascensores, Bill se detuvo un momento y hablo con uno de los guardaespaldas, uno nuevo por lo visto, el muchacho muy alto y guapo también, nos miró y se dirigió a nosotras mientras ellos se entraban  al ascensor.

Xx: Señorita Camila, el Señor Kaulitz dice que les esperan arriba, vengan conmigo por favor.

Camila: Claro Marcus, te seguimos.

Las grupies estaban muy distraídas tratando de llamar la atención de ellos, que no notaron que uno de los guardaespaldas se nos había acercado. Caminamos detrás de él y esperamos a llegar el piso. Por un momento me olvide de donde estaba, solo sabía que cuando se abrieran las puertas del ascensor, él estaría ahí.

Cuando llegamos ellos estaban parados en el pasillo platicando, estaban Natalie, David y el ejército de guardaespaldas, nos quedamos un largo momento saludándonos, les había echado tanto de menos, Bill terminaba de saludar a Valeria, y a mi me quería dar un ataque, ¿se atrevería a saludarme? O…

Le mire un largo momento, se acercó despacio como calando el territorio donde se estaba metiendo, le sonreí brevemente.

Bill: hola…

Ana: hola Bill

Bill: me alegra ver que estés bien Ana

Ana: ¿esperabas que no lo estuviera?

Bill: no claro que no-dijo extrañado

Yo mire a los demás que  ya se estaban dispersando de a poco.

Bill: ¿Marcus puedes mostrarle a Valeria su habitación?

Marcus: por supuesto Señor-ÉL cargo sus maletas y le hizo ademán a Valeria para que lo siguiera.

Valeria: Gracias. ¿Tom nos acompañas? Me gustaría hablar contigo

Tom: eh… si, claro…-acepto inseguro

¿Qué? No, no, no, si Tom se iba, me quedaba yo sola con Bill y no, no quería. Iba a correr literalmente detrás de ellos, no sé porque me aterraba quedarme sola con él. Iba a levantar mi maleta cuando Bill la cogió primero.

Bill: permíteme.

Ana: Gracias-le dije tímidamente, ¿Dónde había quedado todo el valor que tenía hace rato? Estaba dispuesta a hablar sin titubear y ahora… no resultaba como lo había planeado y menos si él se mostraba tan amable…  

Bill: Ven conmigo. –pues si no me queda de otra…

Le seguí, caminamos los dos en silencio, estaba tan ansiosa, pero creo que lo estaba disfrazando bien, y Bill… él tenía el control absoluto de sí mismo, me intrigaba la forma en como  lo lograba, pasamos por la habitación donde estaba Valeria,  adentro estaban ella y Tom, la puerta estaba entreabierta y afuera estaba Marcus, pensaba que estaría con ella o al lado, ¿a dónde íbamos? Bill no sería capaz de llevarme a su habitación… apenas y habíamos cruzado palabra en un mes, no se atrevería, ¿o si? Cada vez estaba más preocupada, no haría eso… Bill se detuvo de repente, introdujo la tarjeta en la puerta y la empujo, puso la maleta en el suelo y se dio la vuelta.

Bill: esta es tu habitación-la habitación era muy amplia, distinguí el mini bar, un comedor, una cama envuelta en sábanas blancas, la  habitación tenía  un decorado moderno pero elegante a la vez, había un pequeño balcón, esto era demasiado lujo- y la que sigue es de Gustav y luego está la mía.

No pude evitar sorprenderme ni evitar a tiempo que lo notara. Admitía que muy en el fondo deseaba otra cosa…

Bill: ¿pasa algo malo?-pregunto conociendo la respuesta de antemano

Ana: nada. Es solo… que es muy lujosa, es… demasiado

Bill: entiendo…

Ana: está muy bonita, me gusta.

Bill: me alegro que te guste. Bien… Te dejo para que te relajes…-pronunciaba cuidadosamente y muy lentamente cada palabras o al menos eso me parecía, algo en él había cambiado-tienes dos horas. después quiero hablar contigo.

¿¡Qué!? ¿Qué se suponía debía decirle? ¿Me estaba pidiendo hablar o me lo estaba ordenando? Le iba hacer caso, simplemente porque me estaba pareciendo muy divertido, bien, Bill quería tener el control, vale, se lo iba a permitir.

Ana: bien Bill, te veo en dos horas.-acepte. Cerré la puerta, y me dirigí al baño, estaba enorme, me encontraba  maravillada,  y el jacuzzi estaba increíble, lo llene a medias y puse algunas sales para relajarme como dijo Bill. 
Estaba nerviosa, sí, pero eso no me impedía disfrutar, además ya no sentía ese dolor apremiante en el pecho, quien sabe, tal vez sería porque estamos a escasos metros de distancia, y además quería hablar conmigo cuando yo pensaba que me iba a estar evitando y eso, si,  no lo hubiera soportado. 

Tenía casi toda la tarde  para disfrutar y visitar algunos lugares, aunque tenía muchas ganas de salir de antro,  aunque sería mejor si lo hiciera con Bill, después de todo eso lo habíamos platicado antes y le dije que vendría con él aquí… esto es algo parecido… aunque no estemos en el mejor momento, ahora no podía decir que éramos amigos… conocidos, tal vez. Eso era más apropiado… con amigos en común, en fin. ¿Él quería tener el control? Bien… vamos a ver si lo va a lograr…

Me puse un coordinado de lencería de encaje en color beige y elegí un vestido blanco, entallado, el cual era muy favorecedor para resaltar la figura, me llegaba muy por encima de las rodillas, y tenía un ligero escote en el pecho,  pero por detrás, dejaba al descubierto media espalda, aquí hacía mucho calor, así que tenía una muy buena excusa para ponerme este vestido, me puse unos zapatos de un tacón altísimo, esto tendría que desconcentrar un poco a Bill… o al menos caería esa barrera de serenidad que despedía por los poros.

Me deje el cabello suelto, y me puse solo rímel y brillo en los labios, y si esto no lo mataba… seguro el collar que terminaba en el dije de libélula que me había regalado, si lo haría, lo colgué en mi cuello y me puse unos aretes tipo perla pero de plata que hacían juego. Estaba lista. Seguro esto lo desconcertaría y yo tendría tiempo para ordenar mis pensamientos. 

Faltaban a penas escasos tres minutos para que se terminaran esas dos horas y él ya estaba tocando la puerta. Puntual como siempre.