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sábado, 7 de diciembre de 2013

Capítulo 102



Siento mucho la demora, pero estas semanas he tenido una carga de trabajo bien pesada y ni tiempo de editar me había dado, por fin les traigo nuevo capítulo, edito el siguiente y lo subo en cuanto pueda, ahora si que no queda tanto para el final... (bueno si, algunos caps más pero ya va en el curso final...) Espero se entienda este cap. y si hay dudas pues me dicen y les respondo:) 







Cap. 102

Dos años después.

Recorrí el tablero con la vista tratando de encontrar el próximo vuelo. Estaba tan nerviosa ya, que seguramente mi expresión no decía nada, una sola idea me rondaba en la mente. Rogaba para mis adentros que Ángel hubiera tenido suerte. De pronto el ruido parecía que se iba apagando poco a poco y estuviera viendo una película del cine mudo. La mayoría de la gente miraba sus teléfonos, sus ipad o sus computadoras sumergidos en sus asuntos, en cuestiones que ahora me parecían tan superficiales, algunos, muy pocos, sonreían, pero esos eran escasos. Que increíble era la manera en que nos preocupaban asuntos tan banales.

La vista se me nubló por un momento. No podía perder a nadie más. Ya no.

Me contuve y aleje ese pensamiento de mi mente. Esa posibilidad no era ninguna opción.

Tome mi abrigo y me abrí paso por la aglomeración que me rodeaba. Era la peor época para viajar. Todo mundo quería salir o llegar… Y parecía que todos se habían puesto de acuerdo para precisamente hacerlo ese día, pero, nada me impediría llegar a mi destino. Llegue a la zona de cajas y de allí venia saliendo Ángel con dificultad, nada más mirarme me regalo una sonrisa tranquilizadora, y seguidamente me mostró un sobre azul con blanco en su mano.

Ángel: ¡Lo conseguí!-dijo alegre y luego me abrazo. Un peso se me quito de encima, volví a respirar sin esa aprensión-tuvimos suerte, un pasajero del siguiente vuelo  ¡canceló!

Ana: Gracias. Sabía que tu tendrías más suerte que yo-dije aferrándome a su abrazo más de la cuenta, me separe de él unos segundos después. Tomo mi maleta y ambos tratamos con esfuerzo de avanzar entre la multitud.

Nos despedimos por un breve instante, en un abrazo con el que yo le pedía me diera fuerza y con el que él me transmitía todo su apoyo. Me acomode el bolso en el hombro y seguí adelante sin mirar ni una sola vez en dirección a Ángel. Entregue mi boleto y proseguí a buscar mi asiento. Tome mi lugar al lado de la ventanilla con el abrigo puesto, de pronto había sentido un escalofrió que no se me quitaba.

Solo hasta que el avión estuvo en el aire me di cuenta de lo que significa regresar… Y que lo que creía enterrado, aun flotaba en la superficie. Ni siquiera esperaba ser bien recibida… pero nadie podría impedir mi llegada.

Me sumergí en una tonalidad oscura, invocando a las memorias, las penas, la nostalgia por los momentos en los  que había sido feliz, como no lo había sido en ningún momento antes de haber llegado a ese país y como hasta ahora… después de tanto tiempo no lograba ser. Una parte de mí se había quedado allí perdida y ahora estaba a punto de volver para encontrarme con ella.

Todavía no sabía que tan duro sería volver al mundo que por voluntad había decido abandonar,  aquel mundo que me habían ofrecido… y que, pensando que por dignidad y no por orgullo, había rechazado. Cerré los ojos sabiendo que ese sería el único momento de paz antes de volver a poner un pie en el pasado.

Seguramente me encontraría con varios rostros conocidos, los cuales probablemente ni siquiera me quisiesen allí…tenía que prepárame desde ahora para enfrentarme a lo que yo misma había creado, enfrentarme quizá al rechazo de aquellas personas a las que todavía les guardaba cariño. Sería difícil de enfrentar pero solo importaba esa razón de peso por la que tenía que llegar cuanto antes.

Valeria, que era como mi hermana, me necesitaba, o ¿yo le necesitaba más? Era la única que sabía que aún no lo había dejado pasar del todo y no porque en algún momento se lo hubiera mencionado sino porque seguramente ella misma lo notaba. Serían mis intentos fallidos en preguntar indirectamente por él o sería mi tono de voz anhelante cuando su nombre se colaba a la conversación, sin que ella soltara ningún detalle. Era mi amiga, sí, pero en los últimos dos años de mi ausencia se había convertido en guardiana de su privacidad. Se había convertido en su amiga también. Honestamente detestaba la idea de que le profesara más lealtad a él que a mí… Aun así, de vez en cuando me platicaba sus salidas con su novio… con los demás… sin dar prenda a profundizar. Tampoco nunca me había atrevido a preguntar si él alguna vez me había mencionado… daba lo que fuera por ser uno de sus pensamientos por los miles que yo le había tenido. Todavía me seguía doliendo, ardía en deseo por saber si yo le provocaba lo mismo.  

Comenzaba a sentir los parpados pesados, después de esa llamada apenas y había podido dormir. Pedí un café para mantenerme despierta mientras me abandonaba al recuerdo más dulce y más triste…

Solo una pregunta me nacía en el alma y se atoraba en la garganta pero nunca salía ¿estaría con alguien… siendo feliz…?

Dolía pensarlo con alguien más… definitivamente no soportaría verlo…pero lo que más deseaba, era su felicidad, después de la forma en como prometió desaparecer…

La única promesa que si había cumplido…

[…


Se suponía que entre más tiempo pasara podría ir superándolo… y ciertamente empeoraba. Rabia, pena, dolor, tristeza… se presentaban en ese orden o inversamente. Lo que me ayudaba, era distraer mi mente en otras actividades, en el trabajo, en algunas salidas… Jamás había sido tan vaga como desde que Jessica se había convertido en mi mayor apoyo, con ella era obligatorio salir mínimo la noche del viernes y del sábado. Su bondad y paciencia eran difíciles de creer y era lo que más necesitaba. Desde que había llegado a México había esperado ingenuamente que Bill viniera en cualquier momento, así paso el primero, el segundo, el tercer, el cuarto mes… medio año ya... Hasta que creí que tanta ensoñación era destructiva. Aunque tampoco tenía el mínimo deseo de conocer a nadie más. Si algo sabía, era que jamás encontraría a nadie como Bill y nadie me haría sentir lo que él.  

La chica morena (ya había dejado de ser rubia), alta y de grandísimos ojos oscuros caminaba en mi dirección moviendo su larga y perfecta cabellera, si ella hubiera querido seguramente se hubiera convertdio en el centro de atención del espectaculo,  pero era demasiado sencilla y en ocasiones hasta tímida, pero eso no le quitaba su porte glamuroso, parecía una chica sacada de revista y desde mi llegada a México se había convertido en mi paño de lágrimas, a ella le decía todo, lo que a Valeria nunca podría mencionarle, además de que la comunicación con ella ya era nula, prefería no hablarle ni contestar sus llamadas, porque ya sabía que iba a hablarme de él… a insistirme en que debía volver.

Jessica: ¡Llegaste temprano!-Y es que las últimas ocasiones me era imposible llegar a la hora exacta.- ¿A dónde vamos primero?

Ana: Supongo que a lo del vestido, ¿no? Y luego vamos a informarnos sobre los banquetes, porque si lo hacemos al revés probablemente ya estés cansada para hacer la prueba de vestido, ¿no crees?

Jess: Si. Tienes razón amiga. ¿Nos vamos en mi carro o en el tuyo?

Jessica se había comprometido y ahora yo tenía que andar de arriba para abajo con ella ayudándole con los preparativos, la única realidad es que prefería organizar eso del show de la despedida de soltera… y obviamente ya estaba apuntadisima para ser la encargada de esa función.

Ana: En el mío, mira que soy más tranquila…

Jess: ¿¡tú!?

Ana: Si, si. Anda ya.

Jess llevaba puesto un vestido blanco con encaje en la parte de arriba, ajustado, mucho diría yo, de la cintura, para finalmente desplegarse maravillosamente a lo largo. La realidad era que me sentía algo incomoda estar presenciando los preparativos para la boda de una de mis mejores amigas y no poder evitar acordarme de Bill. No podía quitármelo de la mente, y eso me estaba volviendo loca, claro que no podía regodearme a gusto en el dolor delante de gente tan aparentemente feliz. Me mordí el labio intentando contenerme a mi misma, antes de pronunciar su nombre.

Jess: ¿Y bien? ¿Qué te parece este?

Ana: este es el más bonito, bueno, es decir, los otros tres vestidos también estaban muy lindos pero este me gusta más.

Jess: pienso igual, este será-dijo dando un saltito sonriendo emocionada-bien, ahora vamos a comprar algo para ti

Ana: ¿Cómo? Si falta mucho para tu boda

Jess: No para la boda, para esta noche

Ana: Es que… todavía no sé si iré…

Jess: ¿Cómo que no!? Si van dos veces que me cancelas, además hoy es tu cita…

Ana: será por eso… Me da miedo eso de una cita a ciegas…

Jess: Jajaja No te preocupes, es un chico muy dulce y muy, muy guapo…

Ana: no sé…

Jess: No puedes quedar mal, además ya me puse de acuerdo con él

Ana: ¡exacto! Tú, no yo.

Jess: ya me habías dicho que si

Ana: si, pero solo porque no me dejabas en paz… además compre un libro nuevo…

Jess: ¿Y!!?

Ana: ¿y? Que tengo que empezar a leer…

Jess: Jajaja No me digas eso-dijo dulce-que te quemo todos los que tengas

Ana: Pues si lo pones así…

Jess: ve y ese será mi regalo de bodas ¿qué dices?

Ana: ¿en serio?

Jess: si

Ana: ¿tan feo es?

Jess: Jajaja que no está feo, me lo vas a agradecer ya verás…

Ana: claro…-nuestra conversación fue interrumpida por la melodía de mi celular. Jess volvió su atención al vestido y yo mire la pantalla. Era un número extranjero, por eso rechace la llamada. No era el número de Valeria pero seguramente era ella, hacía semanas que no hablábamos, me había llamado y me había mandado algunos correos pero aun no le contestaba ninguno, ¿qué le decía? Ella insistía en que volviera y yo me sentía más tranquila donde estaba, tratando de encontrar la normalidad en mi nueva vida, y hablar con ella solo me traía esos recuerdos. No quería saber más del tema. Todavía no estaba del todo bien, hacía las cosas solo por hacerlas, no porque quisiera, pero, el tiempo lo curaba todo, ¿no…?

Borre el número y guarde el teléfono. Tenía un vestido que comprar para mi cita  de esa noche.

Definitivamente un club no era un lugar para una cita, ¿Cómo ibas a conocer a alguien allí?

Jess me llevaba del brazo y yo le seguía detrás. No estaba nerviosa, ya que solo iba a hacer acto de presencia, charlar… si se podía, quizá hasta bailar una o dos canciones e irme de allí, no estaba presionada porque no tenía el menor interés por entablar o iniciar una relación con nadie., y por lo tanto no tenía que esforzarme en quedar bien. Jessica se detuvo abruptamente delante de una mesa. Había dos muchachos, uno de ellos era su novio y el otro, sería mi cita…

¡Woouuu!

Los dos se pusieron de pie, e inmediatamente Jess hizo las presentaciones.

Jess: perdón por el retraso, pero, es que había un tráfico terrible. Mira Ana, él es de quien te hable.-Jess le dio un beso al chico y luego se puso a lado de su novio y nos miró a los dos sonriente.-él es Ángel.-El muchacho alto de cabello negro y ojos verdes me sonrió apenado-lo que me dio a entender que él también venía a la fuerza. Genial. No tenía que fingir interés, aunque lo cierto era que Ángel estaba guapísimo. Extendió su mano y yo le correspondía el saludo.

Ángel: Encantado-me dio un apretón fuerte de manos y sus ojos brillaron con la luces que se reflejaban en ellos

Ana: igualmente

Jessica y yo nos sentamos juntas y los chicos a cada lado, Ángel trataba de hablarme pero con el ruido no le escuchaba muy bien, así que solo me dedicaba a asentir y sonreír como si supiera  lo que estaba diciendo. No sabía porque pero me sentía algo tímida, no sé si se daba cuenta o no, pero él se portaba muy dulce y sonreía todo el tiempo. Se suponía que no tenía que temer a nada, mucho menos portarme así de ridícula.

No sabía cómo interactuar en una cita, ya había pasado mucho tiempo desde… no sabía  cuándo.

La música se volvió más tenue y al fin pudimos entablar una “conversación” que se limitaba a que yo respondía algunas de sus preguntas, me observaba con tanto detenimiento en mis escasas respuestas que me ponía nerviosa, aunque de vez en cuando comentaba algo gracioso y no podía evitar reírme soltando una carcajada. Después de un rato me escape con el pretexto de ir al baño, me tome mi tiempo allí, jugué un rato con el celular y después me convencí a mi misma de irme discretamente, pero me arrepentí al momento de acordarme de Ángel, mínimo tenía que despedirme de él.

Cuando llegue a nuestra mesa solo estaba él, así que busque desesperadamente a mi amiga y a su novio con la mirada… ¿habrían sido capaces de dejarme a solas con él…?

Ana: ¿Y Jess y Nico?

Ángel: Se la llevo a bailar, creo…

Ana: ah…-me senté dudando si quedarme o no

Ángel: ¿Tú quieres ir…?-me pregunto dubitativo también

Ana: ¿eh…? ¿bailar…? Mmm… No. Bueno es que no… ahorita…

Ángel: Ok, pero, si quieres ir, vamos

Ana: ah… jaja ok

Ángel: ¿Te puedo decir algo?

Ana: Si…claro…

Ángel: La verdad es que no quería venir, pero, después de conocerte me alegra haberlo hecho

Ana: ¿en serio? Oh… gracias… pienso igual…-sonreí nerviosamente e intente no mirarlo cada vez que él me observaba, le di un trago a la bebida y cuando volví mi vista hacía él, ya estaba más cerca. Sentía que me ardían las mejillas, era evidente que era muy nueva en esto, ¿ya se me había olvidado como desenvolverme en una cita? Tome mi bebida de nuevo y me la termine de un solo trago.

Ángel: Oye...

Ana: mande

Ángel: ¿Qué te parece si vamos a un lugar más tranquilo?-dijo bajando su tono de voz con una mirada sugerente.

No sabía que decir o más bien no podía creer que me estuviera insinuando algo… Por un momento, solo por un momento, quise decir que sí.

Ana: No creo, la verdad es que estaba a punto de decirte que me iba, tengo muchas cosas que hacer mañana. Un gusto conocerte. Me despides de Jess y Nico por favor.- Tome mi bolsa y me levante. 

Que fiasco. Parecía lindo y tierno. Me daba cuenta que me detestaba por no poder estar con otra persona aún y al mismo tiempo por necesitar desesperadamente olvidar, olvidarlo con alguien más...

Cuando estaba en el estacionamiento me percate que venía deprisa detrás de mí. La verdad es que no tenía ni ganas de llevar la contrario, pero, tampoco planeaba quedarme mucho tiempo. 

Ángel: Espera…-grito desde lejos. Me quede parada esperando que llegara a donde estaba-¿Pasa algo malo?

Ana: No. Solo que tengo que irme.

Ángel: pero… Yo solo quería disculparme si di a entender algo que no era…-dijo apenado-solo, quería ir a algún restaurant o café, o algún lugar donde no hubiera tanto ruido, eso quise decir, perdón si se entendió otra cosa… ¿Se entendió otra cosa?-dijo inocente y esta vez yo me sonroje.

Ana: eh… no… no.-¿Cuántas veces había deseado que Bill viniera así por mí? Que lo hubiera intentado.

Ángel: Bueno si tienes que irte no puedo hacer nada. Pero... ¿Te gustaría ir a comer otro día…?

Ana: ¿eh…? Bueno yo...-¿Era justo seguir sufriendo por alguien que ya era feliz en otros brazos...?-Si, me encantaria

Ángel: ¿Qué bien! ¿me das tu teléfono?-no lo pensé tanto y se lo di. Si no se lo daba perdería el contacto con él y era algo que no quería que pasara...










martes, 5 de noviembre de 2013

Capítulo 101






Llegue a casa sin una solo lágrima. Como si no pudiera sentir nada, como si el dolor fuera solamente una invención del ser humano… Pero, sabía en el fondo que estaba allí. Dentro de mí, aguardando paciente para salir desbordado en cuanto estuviera lista, en cuanto fuera consciente de que todo límite había sido sobrepasado.

Mientras iba subiendo las escaleras alcanzaba a ver el parque al otro lado de la calle, ese en el que Bill y yo habíamos estado sin saber la forma tan devastadora en como todo terminaría.

Valeria estaba recostada sobre el sofá más grande que teníamos en nuestra pequeña sala, nada más verme cerró el libro que estaba leyendo y lo dejo cuidadosamente en el buró de al lado, se puso de pie y se acercó a mi sorprendida, no solamente por mi aspecto físico sino en demasía por mi semblante.

Valeria: ¿estás bien…?

Ana: No.

Alargo su mano hasta mi hombro y luego me rodeo con sus brazos, yo le correspondí a desgana.

Valeria: ¿Tan mal estuvo?

Ana: No te imaginas cuánto. No te imaginas en lo que Bill se puede llegar convertir…-frunció el ceño interrogante y me hizo un gesto para que me sentara pero lo menos que quería era hablar sobre todo lo que me había dicho. Hubiera querido lucir despreocupada sin darle importancia pero no podía-Bill cree que yo soy lo peor del mundo mientras que él lo es realmente…

Valeria: ¿Por qué dices eso?

Ana: Porque todo este tiempo me engaño…-Valeria me miro como si estuviera bromeando, pero mi semblante serio no dejaba lugar a dudas, me di cuenta que no solo a mí me había engañado, quizá todos lo habían creído, porque incluso Tom, me lo hubiera contado si lo hubiera sabido… o al menos eso creía.

Valeria: Eso no puede ser… Él te quiere de verdad, lo sé, el mismo te pidió que se fueran a vivir juntos, es imposible…

Ana: Por favor-le pedí suplicante no quería escuchar los mismos argumentos que yo misma me daba para seguir creyendo en él-un chico de su edad ¿Cómo podría saber lo que quiere?

Valeria: Pero, pero… ¿lo viste?

Ana: No. Él me confeso su desliz… sin importancia, ¿lo puedes creer? Así lo llamo, porque ni siquiera tuvo el valor de hacerse responsable, me lo dijo como si hubiera sido algo natural, que se da, me dio a entender que yo debía saberlo y supongo que de estar con él, aceptarlo… -le solté de prisa desilusionada-¿te lo puedes creer?

Valeria: Perdón Ana… pero eso que me dices… no me suena a Bill

Ana: Eres mi amiga, no puedes ponerte de su lado aunque sea el hermano de tu novio

Valeria: No lo digo por eso, no seas tonta, es que Bill no es así

Ana: ¡Pues lo es! Eso y más. Es el más hábil de todos, y al ser hermano de Tom te diría que anduvieras con cuidado, pero no, Tom es transparente y honesto a diferencia de Bill. ¿Y sabes que es lo peor de todo? Ante sus ojos yo fui la mala, porque el solo tuvo un desliz… mientras que según él, yo le engañaba con Alex

Valeria: ¿¡Qué!? Pero eso sí que tiene que ser un chiste

Ana: Fue lo mismo que yo pensé… pero, es que, el me vio salir de casa de Alex, ese día… cuando tenía que ir por él

Valeria: No me lo creo… ¿pero qué hacía Bill ahí?-se quedó pensativa mientras yo sentía que cada segundo que pasaba lo odiaba más. Lo odiaba por todo lo que me había hecho sentir, lo odiaba porque a pesar de todo no me podía arrancar lo que sentía por él.- ¿Y Bill como sabía dónde es que vivía Alex? ¿No te suena raro que saliendo del aeropuerto hubiera salido hacia allá precisamente? Alguien…

Ana: No sé y a este punto no me importa, solo quiero olvidarme de todo, y ¿sabes? Ahora que pienso las cosas, creo que Bill siempre tuvo una mala imagen de mí, porque ¿qué le pudo haber hecho pensar que yo iba a aceptar  tener una relación con él aceptando sus escapes o deslices!?-el ritmo cardiaco se me acelero en un abrir y cerrar de ojos-quería que fuéramos honestos antes de lastimarnos… y creí que así era, se lo dije muchas veces, le pedí… ¿tienes idea de cuantas veces me dijo que no había nadie más? ¿Y cuantas citas y viajes no tuvo con Kim por trabajo!? Ya me imagino como se habrá burlado esa de mí, porque ella sabía que Bill estaba conmigo en cambio yo… ignorando todo, y todavía el muy cínico…

Valeria: Espera, espera… ¿Con Kim?

Ana: ¡Si!-grite enfurecida- con ella y ahora me ponga a pensar con cuantas más… ¿¡Cuántas más se hubieran resistido si les hablaba bonito!?-sentía nauseas nada de pensar en ello.

Valeria: Ahora lo creo menos, a esa se le notaba que siempre andaba detrás de él, pero de ahí a que Bill le hiciera caso es otra cosa, nunca mostro interés por ella…

Ana: Pues ya ves… simplemente sabía fingir muy bien

Valeria: Voy a hablar con Tom…él tiene que saber algo

Ana: No. Ya no quiero saber nada del tema, y mucho menos quiero saber que Tom lo ha cubierto todo este tiempo.

Valeria: Tom no haría eso…-se sonrojo al notar la confianza de mostrarse muy segura de ello

Ana: No sé. No sé nada, pero, es su hermano. A él le debe lealtad, mucha más que a mí. Sería lógico y no puedo culparlo de algo de lo que solo Bill es responsable.-sentía que el dolor de cabeza me volvería en cualquier momento, necesitaba dormir, era lo único que me podía ayudar en esos momentos.-Necesito descansar un poco…

Valeria: Si… ¿te llevo un té a tu habitación? ¿De qué sabor te gustaría?

Ana: Gracias, pero no creo poder pasar nada, no tengo hambre solo quiero dormir.

Valeria: ah… ¿segura?

Ana: si

Valeria: Bien… si me necesitas, estoy aquí, ¿Esta bien?

Ana: Gracias.

Camine hasta mi refugio y ni allí pude sentirme a salvo. ¿Cuántas veces había compartido esa habitación con Bill?

Estaba triste, desecha, desilusionada, me sentía impotente, en ese momento me venían un montón de cosas que hubiera querido decirle en los momentos en que me estaba humillando como si fuera la peor existencia sobre la tierra, y me dolía que pensara de esa forma de mí, pero era mejor así, porque así podía estar segura que no me iba a buscar nunca más. Me senté sobre la cama trayendo a mi mente recuerdos que me estaban traicionando, me levante de inmediato y me fui al baño a lavarme la cara, a quitarme el maquillaje corrido y a cepillar mi cabello, me cambie de ropa y volví a la habitación, me incline en el suelo para buscar algún disco de música que pudiera poner para quedarme dormida, pero no encontraba ninguno lo suficientemente bueno para regocijarme en el dolor.

Me quede sentada en el suelo, reconfortada de alguna manera, sintiéndome adolorida por cada palabra y promesa de amor que Bill me había hecho.

Nunca me hubiera imaginado la increíble capacidad que tenía de mentir, de hacerme sentir la única… No sabía si era solo una cuestión de bondad la que le había hecho haberme dejado soñar con la idea o había sido hecho solo por su propia conveniencia.

Si el único problema hubiera sido lo que él creía de mí, estaba segura que hubiera luchado por él, por demostrarle, aunque fuera lo último que hubiera hecho, que todo eran una sarta de mentiras, pero, ¿Cómo luchar por alguien que no te quiere?

Todos esos momentos juntos se me presentaban incompletos, porque nada más me llegaban a la conciencia quería desaparecerlos, los ignoraba, porque ahora dudaba de cada uno de ellos. Dudaba si sus pensamientos alguna vez habían sido para mí…

Llore sin descanso, una y otra vez, dándome cuenta de cuanto le quería y de que no volvería a tenerlo jamás, o mejor dicho, de que nunca le hubiera tenido. Necesitaba que estuviera allí, que llegara en cualquier momento a decirme que se arrepentía de todo, que me quería a mí, que ni Kim ni cualquier otra significaban nada para él, que todo había sido un error… algo en el fondo me decía que si un día se arrepentía ya sería demasiado tarde… y aun siendo así, nada cambiaría su engaño, yo no le podría perdonar eso jamás, solo hubiera deseado que hubiera terminado de una forma distinta.

Me abrace a mí misma diciéndome que él solo había jugado conmigo, que así había sido siempre y que la única culpable de haber salido herida, era yo, por creerle todo. Volví a la cama con pesar, los ojos me dolían pero no los podía cerrar, imágenes solo suyas no me dejaban dormir, estaba enojada de no poder parar de llorar, de calmarme unos segundos para empezar nuevamente con el martirio. Supe que ya no podría sentirme bien allí, nada me iba a reconfortar, todo me recordaba a él. Necesitaba volver a casa.

Me odie cuando tuve la esperanza de que él estuviera allí al día siguiente, temprano por la mañana, entrando desesperado y disculpándose por lo de esa tarde maldita, entonces yo le perdonaría y le diría que lo único que quería era estar con él.

No tan en el fondo de mi corazón sabía que eso no iba  a ocurrir, además, ¿En dónde carajos estaba mi orgullo? ¿Era tanta mi necesidad de él, que le suplicaría volver a su lado, permitiéndole que tuviera sus deslices insignificantes? ¿Es que no tenía dignidad?

Le quería y eso no iba a cambiar nunca, por eso tenía que alejarme o si no, ¿de tanta desesperación no iría corriendo a suplicarle por estar a su lado?

No, no, no. Jamás. Al fin, entre tanta confusión y con la almohada húmeda por las lágrimas logre quedarme dormida, aunque, no tuviera más que pesadillas para luego despertar al menos cinco veces esa noche pensando que solo eso habían sido, terribles sueños, y que no lo había perdido, pero la realidad caí pesada en mis hombros provocando una mayor agonía que se intensificaba cada vez que sucedía.

El reloj marcaba las 11 de la mañana, al final, había dormido de más… y con razón… lo último que quería era despertarme a la realidad. 

Me sentí tan asustada cuando me mire al espejo, tenía los ojos rojos e hinchados y mi expresión era de una tristeza infinita… Solo de verme tan mal, sentí unas ganas inmensas de comenzar a llorar, pero ya todas las lágrimas habían sido derramadas por su culpa, logre contenerme y me dirigí a la cocina por algo de beber, pero me detuve en el pasillo. En la puerta estaba Valeria con Tom, él la tenía agarrada de la cintura con una mano y la otra estaba jugando con uno de sus rizos, Valeria no le podía quitar la vista de encima, sus ojos le observaban sin pestañear, y me preguntaba si alguna vez yo lucí así de enamorada cuando estaba con Bill… Continúe caminando ignorando las miradas en mi espalda hasta llegar a la cocina, cogí un vaso de agua y hasta ese momento fui consciente de lo mucho que me dolía la garganta.

-¿Ahora si quieres ese té?-Valeria me mostraba una sonrisa maternal tratando de esconder su preocupación.

Ana: ¿Dónde dejaste a tu enamorado?

Valeria: está afuera…-deslizo una de sus manos por la alacena y saco una cajita-Tom quiere hablarte… pero no sabe cómo hacerlo…

Ana: Me voy.-ignore su comentario pero ella no ignoro el mío, dejo lo que estaba haciendo para acercarse a mí.

Valeria: ¿A dónde vas? ¿Aún es temprano para salir, no?-dijo seguramente con la esperanza de que solo se tratara de un ir y venir.

Ana: Sabes a lo que me refiero. Tom es su hermano y… es evidente que seguirá viniendo aquí y quizá Bill… así que yo salgo sobrando…

-No tienes que irte. Ni por mi hermano ni por mí.- Las dos nos dimos la vuelta sorprendidas. La expresión dolida de Tom de inmediato me hizo sentir culpable.

Ana: Es una decisión que ya tome. Y cuanto antes mejor, en lo que este aquí no quiero ver a Bill ni por error… -Tom me miro triste y luego le dirigió una mirada a Valeria-¿Qué? ¿Pasa algo?

Tom: Bill se fue. Ya no está en Londres.

¿Eso era lo que quería después de todo, no? Que una acción más de Bill terminara por decirme lo poco que le había importada nuestra relación. Rabia, solo eso sentí. ¿Tan fácil le estaba siendo pasar de página? Mientras yo seguía hecha pedazos.

Ana: aun así mañana iré a buscar un nuevo departamento.-Mentí. Valeria me echo una de esas miradas que me decía que sabía que no solo me iba de casa sino de Londres, aun así no dijo nada, le agradecí en silencio, al menos sabía que siendo mi amiga jamás diría a donde estaba por irme, ni siquiera a Tom. Tenía muy claro que lo último que quería era permanecer en un lugar lleno de recuerdos, de los mejores y los peores de mi vida. Los que amaría y aborrecería siempre-Si me disculpan voy a ducharme-dije y me aleje rápidamente, no quería  seguir teniendo a Tom en frente, que aunque tan distinto a su hermano, no hacía otra cosa que hacérmelo recordar, engañando a mi cerebro, diciéndome que era Bill. 

(…)

Los tres días posteriores fueron los peores, los había pasado como alma en pena, lamentándome por lo que ya no iba a ser…

Una parte de mí no creía posible que hubiera estado con alguien más… Cuando me besaba, cuando me abrazaba, cuando hasta hacía poco nuestro mayor problema era discutir donde íbamos a pasar nuestras vacaciones, cuando hablábamos de nuestros planes… de nuestros sueños juntos… pero, esa era la realidad, recordaba que para él solo había sido un entretenimiento y la sangre me hervía por las venas, quería destruir todo alrededor. Simplemente había sido muy hábil.

Por momentos le odiaba porque le seguía queriendo y en otros momentos sentía lastima por él, porque nunca sería feliz, porque al parecer tenía que tener a más de una persona con él… para sentirse bien…Pobre… no se ha dado cuenta que no solo se trata de que otra persona le baste, sino, que lo haga el mismo.

La carencia esta en él.

Y esa nunca la va a llenar, por lo tanto jamás podría ni tocar de cerca un poco de felicidad.

Al final de una semana más, supe que jamás podría dejar atrás el dolor si no  volvía a revivir todo ahora mismo, así que me deje envolver por cada uno de los recuerdos,  desde la forma tan curiosa en cómo comenzó nuestra relación... el primer beso, la primera vez que visite el estudio, cuando estuvimos en Alemania, cuando Camila les conoció y se enteró de la verdad, las cenas románticas que había preparado, el collar que me había regalado, cuando fue a México preocupado por la operación que le habían practicado a mi padre, y nos separamos pensando que no necesitábamos del otro… la reconciliación en Italia, el paseo en lancha  cuando me propuso esos planes con los que después me ilusione sin remedio… y un pensamiento atrevido se me cruzaba por la mente, todo lo que había hecho, ¿no significaba que me quería? Aunque fuera un poco… ¿Quién haría todo eso sin querer a esa persona?


Entonces guarde esa pequeña posibilidad en un rincón de mi alma, mientras respiraba el aire fresco, mucho menos contaminado que él de Londres, y miraba fascinada la arquitectura colonial de las casas y los edificios decorados con adornos navideños, disfrutando de la calidez de la gente, esa que ya extrañaba, tenía al menos el consuelo de estar de nuevo en casa…











miércoles, 30 de octubre de 2013

Capítulo 100

Siento el retraso, pense en publicar solo un cap. pero creo que me vería muy malvada... les dejo dos, éste y el cap. 99

¡Gracias por leer y bienvenidas nuevas lectoras!




Cap. 100




Mi reacción al reconocimiento fue muy notoria, los músculos se me tensaron solo de imaginarme como Bill podría saberlo.

Bill: ¿Y…? Parece que ya se te ha refrescado la memoria

Ana: Luego…

Bill: ¿Luego?

Ana: Llego Alex.-Lo mire inmediatamente para observar su reacción, estaba completamente decepcionado y de inmediato me sentí culpable, él se había preocupado tanto al punto de ponernos seguridad a causa de él y sin más yo le había permitido la entrada a mi casa.-Lo siento Bill…

Bill: ¿Qué más?

Ana: Sé que no debí dejarlo entrar, pero, sé que no se hubiera atrevido a hacerme daño…

Bill: Claro que lo sabes…

Ignore su comentario porque me  carcomía la curiosidad sobre cómo pudo haber sabido eso, y poco a poco fui comprendiendo que Bill estaba imaginándose cosas que no eran y esa la razón por la que estaba furioso.

Ana: ¿Cómo sabías que Alex estuvo en el departamento…?- pregunte sin pensarlo, la decepción en su rostro se intensifico

Bill: Estuve ahí, había ido para encontrarnos como habíamos acordado pero lo vi entrar…

Ana: No entiendo… ¿Entonces por qué no llegaste?

Bill: No quería interrumpirlos. Decide esperar aquí.

Ana: Bill, si estás pensando que entre Alex y yo…

Bill: Pensé que ibas a aceptarlo

Ana: ¿Qué? ¡No!-grite horrorizada- Ni siquiera sabes a que fue, déjame explicarte-le decía desesperada- yo no tengo nada con él.

Bill: ¡Por favor!-bufo irónico-No has dejado de verlo ni un solo día

Ana: No Bill, lo he visto en contadas ocasiones y para tratar asuntos de trabajo, tienes que creerme, por favor -Bill se puso de pie y yo le seguí como imán-¿¡Cómo puedes creerme capaz de algo así!? Jamás te haría eso…

Bill: Te estoy dando la oportunidad de confesarte ¿y ni así eres capaz de asumirlo?-dijo con dureza apretando los puños de las manos.

Ana: Tienes que creerme, me lo debes, no puedes desconfiar de mi de esa forma… -No, no debíamos terminar así… además el que debía confesar no era otro sino él.

Bill: Yo no te debo nada

Ana: Claro que si… A pesar de todo… yo siempre confié en ti… -le confesé sincera, no podía reconocerle, no era el mismo que había conocido, quería intentar buscar a ese que yo quería, tenía que seguir ahí, aunque fuera una mínima parte de él, me dolía en el alma que creyera que pude haberlo engañado.

Bill: ¿a pesar de todo?-repitió con desdén

Ana: Sabes de lo que estoy hablando… no es nada fácil que tu estuvieras viajando a cada momento… creer…y darme cuenta que estaba equivocada…

Bill: Para mí tampoco nunca fue fácil Ana- Debía haber dicho no es fácil…, no nunca fue…, me quede pensando en eso,  por lo que, lo que dijo después me tomo desprevenida- así que dices que debo entenderte… te sentías tan sola que no tuviste otra que meterte con él-escupió con furia-pobrecita… A eso se le llama de otra forma…

Ana: Cállate.–poco me falto para soltarle una cachetada, nos estábamos haciendo más daño del necesario-Yo jamás tuve NADA que ver con él y me duele que creas que si-le dije derramando las primeras lágrimas-cuando el único que fallo aquí fuiste tú y lo único que veo es que estas buscando una excusa para terminar y para que la culpable de ello sea yo

Bill: A ver…-dio dos pasos acercándose finalmente, mismos que yo quería retroceder pero me tomo del brazo evitando que lo hiciera-según tú… ¿Cuándo dices que falle, debo suponer que estás hablando de Kim?-frunció el entrecejo

No quise levantar la cabeza por miedo a mirarlo y soltarme llorando, su agarre me acerco todavía más al punto de sentir su respiración en el oído

Bill: ¿Tengo razón? ¿Qué con ella?-pregunto desafiante

Ana: Por algo absurdo estas concluyendo que te engañe cuando los hechos hablan de lo que has hecho tú…

Bill: ¿Qué he hecho según tú?

Ana: Distanciarte sin razón y de pronto saberte el mejor amigo de ella, ¿te parece poco?

Bill: ¿Eso te duele?-susurro en mi oído y la sangre comenzó a hervirme de nuevo

Ana: No tanto como te duele a ti creer que te engañe…

Sentí como la respiración se le acelero y una de sus manos voló a mi barbilla para hacer que lo mirara a los ojos y en cuanto lo hice me di cuenta que había logrado lo que quería con ese comentario.

Bill: No soy yo quien está llorando…-me contesto con crueldad

Estaba pasmada, desconcertada, no sabía a quién me estaba enfrentando, no le reconocía en absoluto, me hice a un lado bruscamente haciendo que me soltara y él se movió incomodo hacia atrás.

Ana: Si te hace sentir mejor verme de esta manera me alegro-inspire y espire una y otra vez y me limpie las lágrimas -Espere muchísimos días para que tuvieras el tiempo y el valor de enfrentarme y que me dijeras a la cara que ya no querías estar conmigo, qué ya estabas con alguien más… con Kim o quien fuera… eso hubiera sido más fácil a hacerme pasar por todo este teatro, echándome la culpa de todo, ¿y para qué? Solo para terminar de la peor manera… terminar con el poco respeto que nos quedaba del uno por el otro, si lo que querías era una excusa para terminar con lo que tenemos simplemente lo hubieras hecho hace mucho, sin necesidad de esto y me parece que va siendo hora de irme porque sé que las verdaderas razones no las voy a conocer...

Bill: No puedo creer que esperes una explicación… cuando tú no me estás dando ninguna

Ana: Yo no tengo nada que explicarte. No pasó nada con Alex. Nunca ha pasado nada.

Bill: ¿Por quién me tomas?

Ana: ¿Sabes qué? No lo sé, la verdad es que no te conozco… si te hace sentir bien creer que algo así paso, hazlo

Bill: No soy el único que lo sabe…-dijo abatido- No pensé que tendría que llegar a esto…

Estaba a nada de irme de allí, pero su aseveración tan confiada irremediablemente me hizo detenerme  

Ana: ¿De qué estás hablando? ¿Qué sabe de qué?-Era absurdo que hubiera alguien más implicado, ya entendía el porqué de su actitud para conmigo, alguien le había calentado la cabeza y ya me imaginaba quien había sido-Si prefieres creer en lo que los demás te dicen antes que en mí, esto ya no vale la pena, tal vez nunca lo valió…

Bill: No se trata de algo que me hayan dicho… se trata de lo que yo mismo comprobé…-Termino diciendo con lo que parecía dolor reflejado en sus ojos, mientras mi desconcierto crecía sin control. No había forma de comprobar nada porque simplemente no lo había, nunca había pasado nada, pero podía ver en su mirada que él de verdad creía que sí.

Ana: Esta bien, pues dímelo, porque no entiendo nada-dije tratando de tomar una actitud serena

Bill: Quieres dejar de perder el tiempo y hacérmelo perder a mí-dijo inclemente- no es necesario que sigas fingiendo, lo sé todo, y no solo por lo que ya me venían diciendo hace tiempo sino porque yo mismo lo vi… el día que vine aquí, cuando supuestamente ibas a ir al aeropuerto, ¿lo recuerdas?

Me quede helada al escucharle, casi creo que había perdido todo el color en la cara. Todo comenzaba a tener sentido y por lo tanto todo iba a derrumbarse, por fin estaba comprendiendo su actitud hacia mí.  

Bill: Por tu expresión me doy cuenta que si lo recuerdas… -dijo con la hostilidad saliéndole hasta por los poros-bien…-hazte las cosas más sencillas y dime de nuevo, donde es que estabas y con quién y esta vez procura no mentir.

Trataba de buscar rápida una solución para dejarle claro que se estaba equivocando, que íbamos a perderlo todo por malos entendidos.

Ana: Esta bien-pase saliva-pero por favor, escúchame, no es lo que estás pensando, te lo aseguro por lo más sagrado

Bill: No te atrevas-sentencio-no me asegures nada-las facciones de su rostro se endurecieron y sus músculos se tensaron-vamos Ana, habla con la verdad-exigió-vamos que los dos sabíamos que lo nuestro no iba a durar mucho más… pero hacer eso…

Me quede con la boca abierta, el mundo que me había construido junto a él se derrumbaba ante mis ojos, al saber lo que realmente creía sobre nosotros, al saber que era la única que se había creído que podía ser… Me impacto su comentario y creo que él pudo darse cuenta cuanto me dolió pero me evito rápido la mirada y me dio la espalda.

Sentía como me ardían los ojos y como empezaban a acumulárseme las lágrimas que intentaba reprimir a toda costa, aun así me aclare la garganta e ignore el dolor que sentía en el pecho.

Bill: No tengo todo el día-dijo sin girarse 

Ana: Lamento no habértelo dicho antes, y todavía lamento aún más, que eso que crees-se rio incrédulo- haya sido la razón de tu actitud los últimos días-pero precisamente quería evitarte pasar un mal rato-se rio nuevamente, e hice como si no le hubiera escuchado- Lorena, mi exjefa, quería que volviera a explicarle algunas cosas a Alex sobre unos documentos, ya que él iba a quedarse en mi lugar después de renunciar-le explique lentamente al tiempo que yo misma intentaba calmarme-y un día antes de que llegaras… fui a la empresa pero él no estaba allí y yo quería terminar de una vez por todas cualquier lazo con Alex y a la empresa, así que fui a su casa

Bill: tanto deseabas verle que hasta pudiste escapar de la seguridad…-se rio irónico

Ana: No. Para, por favor, escucha no es así, yo no quería verle, todo era por el trabajo, tienes que creerme-le suplique-Fui a su casa y solo hablamos sobre algunos archivos y luego…-sentía la garganta seca y cada vez más irritada

Bill: ¿Y luego qué? No seas tímida… -se giró para mirarme

Ana: Ese día estaba lloviendo muchísimo-dije ignorando su comentario.- así que no pude irme de inmediato y se hizo tarde… y ya no pude regresar, no me di cuenta que me había quedado dormida hasta que amaneció-Bill me miraba confundido seguramente tratando de averiguar si le estaba diciendo la verdad, en el fondo puede ver que él me creía, o al menos deseaba hacerlo-y luego me di cuenta de la hora y de inmediato salí para el aeropuerto pero ya no te encontré… eso fue lo que paso, y yo no quería discutir por esto, sabía que ibas a enojarte mucho porque había ido sola…

Bill: ¿Me estás diciendo que pasaste la noche en casa de un tipo al que le gustas y no hiciste nada?- dijo con los ojos brillándole al rojo vivo

Ana: Por lo que más quieras créeme, no me quedo otra opción que quedarme allí, pero te juro que no pasó nada, puedes preguntárselo a él

Bill: Con ese cabrón ya ajustare cuentas, si es que da la cara-las venas en sus brazos se marcaron de tal manera que supe que estaba tratando de contenerse- ¿por qué tendría que creerte? Después de todo, no sería la primera mentira que estuvieras diciendo

Ana: Porque es cierto, por lo que hemos vivido, por todos esos momentos que pasamos juntos, que al parecer a ti ya se te olvidaron…  

Bill: No. A mí no-contesto con cierta tristeza y decepción

Ana: Pues a mí tampoco, sería incapaz de hacerte eso

Bill: No lo parece…

Ana: Tú me conoces… hasta donde yo creía estábamos bien, ¿por qué querría renunciar a ti?  ¿Por qué querría arriesgar de una forma tan estúpida nuestra relación? Hasta donde sabía teníamos planes y muchas cosas por hacer, jamás, te hubiera traicionado

Bill: Ahora que lo dices… estoy considerando las respuestas… si de verdad querías estar conmigo o con lo que había detrás; fama, dinero…

Ana: no Bill, eso no-le decía frustrada, me sentí terriblemente mal por la posibilidad que estaba planteando, porque me estaba desgarrando por dentro, y no importaba si así podía comprobarle que jamás me había interesado nada que tuviera que ver con eso-No vayas por ahí, siempre he sido sincera, lo que siento por ti no tiene nada que ver con el dinero

Bill: Lamento mucho no creerlo 

Ana: ¿Qué?-Otra vez allí estaba ese mareo, la cabeza me dolía impresionantemente, no sabía de qué forma hacerlo reaccionar-No soy yo la que está contigo por tu fama o dinero, estoy contigo por lo que eres, y me duele en el alma que pienses así, y no por mí, sino, por ti, porque dudas de los sentimientos sinceros que te tengo- Extendí mi mano temblorosa para tocarlo pero se apartó de inmediato-No sé quién… te haya hecho daño en el pasado… que te cueste creer que la gente te quiere a ti y no a tu imagen, aunque tampoco dudo que haya gente que este contigo por puro interés y casi estoy segura, que una de esas personas es la que te ha llenado la cabeza de esa mierda. Sabes de quién te hablo, ¿no? Deberías de cuidarte de ella y sus intenciones, lo que no sé… es hasta donde llegaste con ella para que desconfíes de mi de esa manera…

Bill: ¿Qué…?-frunció el entrecejo-Supongo que no esperaras una explicación por un simple desliz…-me miro impasible como si lo que acabara de decir no tuviera la menor importancia, lo que tanto me temía escuchar y me había negado las últimas semanas.

Me quede paralizada como si acabaran de echarme encima un balde de agua fría, y es que a ese punto creía que nada podía impresionarme, pero estaba literalmente con la boca abierta, la poca fe que tenía en él se me había caído al suelo.

Ana: ¿Eso fue antes o después de planear vivir juntos?-dije con tono de voz que indicaba el llanto que se aproximaba, y vi en él un destello de arrepentimiento pero no le veía la menor intención de arreglar lo que ya estaba dicho, ni si quiera de justificarse.

Bill: ¿Eso importa?-cuestiono frío

Ana: No. Tienes razón, de hecho no importa- la ira empezó a recorrerme las venas, no sabía si reír pensando que todo era un chiste o que tenía una explicación o aceptar lo evidente y sacar todo lo que llevaba acumulando dentro.

Bill: Lo que paso fue algo sin importancia, en cambio tú… mantenías una relación con los dos, ¿sabes en lo que eso te convierte?-apretó la mandíbula para contenerse y lo logro pero yo no estaba dispuesta a pasárselo, no tenía ningún derecho a insinuar nada y menos cuando había sido él mismo, el traidor, quien había tirado todo por la borda, eleve mi mano con toda mi fuerza puesta en esa bofetada que iba a darle pero el logro agarrarme antes, me escudriño con la mirada unos segundos y luego tomo mi otro brazo.    

Ana: ¿Eso fue lo que te dijo Kim eh?-moví mi mano con la poca fuerza que me quedaba pero Bill se rehusaba a soltarme-déjame, no quiero que me toques-grite con repulsión, él abrió muchísimo los ojos dejando libres mis manos seguramente al ser testigo del miedo que me estaba provocando- a esa se le han de estar pasando mil cosas por la cabeza, no habrá tenido importancia para ti, pero, para ella no lo sabes…

Bill: Kim sabe cómo son las cosas, yo pensé que tú también lo sabias…

Ana: ¿¡Cómo eran las cosas!?-me quede paralizada mientras mi cerebro procesaba sus palabras-¿Cómo son Bill?-grite desilusionada

Bill: Me refiero a que no es nada serio… Lo que llegue a pasar cuando estemos de viaje… es solo… -suspiro-es irrelevante, ya me entiendes… no significa nada

Ana: ¿Qué?-le grite alucinada sin dar crédito a lo que estaba oyendo-tienes que estar bromeando, ¿no es así?-Ni siquiera me atrevía a imaginarme cuantas veces…-Mil veces te lo dije…-le susurre entre sollozos-Mil veces te lo pedí…- las lágrimas se me vinieron encima  y yo de inmediato me voltee y me talle los ojos, no quería que me viera llorar aún más- te dije que si alguien más te interesaba… me lo dijeras y de allí cada quien seguía como pudiera…sabías que nunca hubiera aceptado estar contigo si era de esa manera…. Y tú me afirmaste que no era así… Que solo estabas conmigo…Es qué… ¿¡Cuántas veces me lo afirmaste!? ¡Malita sea! ¿Hasta cuándo ibas a tenerme así?

Bill: sabías que esto no duraría siempre…

Ana: Ahora me doy cuenta… ahora veo la poca fe que tenías en nosotros… y que nunca fui la única para ti… y debo admitir que tu si fuiste el único para mí, aunque ahora no lo creas- le dije sin ocultar mi rostro, mirándole de frente, y por un segundo observe en esa expresión de miedo que le sombreo el rostro  que se estaba dando cuenta de la sinceridad con la que hablaba-Lo que no termino de entender es, porque si llevas semanas creyendo que tengo algo con Alex, es más, por qué ese mismo día que creíste tener frente a tus ojos la verdad absoluta, ¿Cómo pudiste contenerte? ¿Cómo pudiste fingir que todo iba bien? Dímelo, porque yo no lo termino de entender, ¿Cómo pudiste resistirte a no gritármelo a la cara ese mismo día? ¿Por qué alargaste la agonía? La tuya y la mía.

Bill: No fue esa mi intención, ni siquiera pensé que debiera estar aquí… además creí que al pasar de los días ibas a comprender…

Ana: Claro que era tu intención, y no me sorprendería saber que es la forma en como das por terminadas tus relaciones… pero, ¿sabes? Ahora que te veo, estoy casi segura que en el fondo, si no lo hiciste era porque no querías creerlo, porque estabas dudando como lo estás haciendo ahora… pero al menos reconozco que dejaste aunque fuera por un momento el egoísmo a un lado para que de una buena vez cada quien tome su camino, y creo que aunque poco, esto también te duele

Bill: Era mi orgullo el que no lo quería reconocer, si me jode es porque me viste la cara… Te recomiendo que no intentes ver nada más detrás porque no lo hay, y ahora lo que estoy ansiando es que te marches, que te vayas de la misma forma en como nos conocimos la primera vez: estando sola.-susurro espetando frío dando directo al blanco. Sus palabras habían cumplido su objetivo. Lastimar.-Créeme… No volverás a verme ni el polvo.

Ana: Espero que tengas la fuerza para poder cumplirlo-dije y él se rio desagradable.  

Bill: ¿Qué te hace pensar que no?

Ana: Los momentos que vivimos y el remordimiento, que por más que lo niegues, no te va a dejar tranquilo. Vas a arrepentirte de lo que has hecho hoy, te lo aseguro.

Lo único que me quedaba por hacer era demostrar dignidad. Me dolía en lo más profundo de mí ser cada una de sus palabras, todas las que había pronunciado desde que había llegado e inmediatamente se habían clavado en mis entrañas, y que ahora se repetían en mi mente, pero no le iba a permitir que me viera destrozada aunque en el fondo sabía que no iba a lograrlo, porque las lágrimas no me ayudaban pero al menos lo intentaría, tenía que fingir que sus ofensas no me tocaban.

Bill: ¿De verdad? –se rio-¿crees que tengo miedo de tus amenazas?-por un breve instante vi en sus ojos el miedo, muy posiblemente el miedo a que pudiera presentarme ante la prensa y compartir la abrumadora historia, me reí nada más de imaginarlo.

Ana: No es una amenaza-solté decepcionada- es lo que va a pasar un día. Te vas a dar cuenta que te equivocaste y ¿sabes qué? ese día vas a estar solo… porque tienes miedo de confiar en la gente, porque tu solo te saboteas… y vas a darte cuenta  de las cosas que has perdido, no me refiero a mí, ya que, no puedes perder lo que nunca fue tuyo, ¿no?-su mandíbula se tensó al igual que sus brazos, supe que le había calado en lo más hondo-y también sé que vas a aprender de esto y espero que no dejes que algo así te vuelva a suceder, que nunca vuelvas a dejar que cualquier persona te llene la cabeza de mentiras, como las que hoy has adjudicado a mi persona, me apena infinitamente que esto haya terminado de esta forma y más con la idea que te has hecho de mí, que por supuesto, es falsa, pero para cuando te des cuenta ya vamos a estar muy lejos, y que sepas que yo no te falle, al menos no de la manera que tú crees, en cambio tu si lo hiciste, y por lo mismo, hay algo en lo que estoy de acuerdo contigo,  en que por salud mental procuremos jamás cruzar nuestros caminos, así que voy a ayudarte a cumplir lo que dijiste, a mí no me vuelves a ver nunca.-tome mi bolsa y salí de la habitación sin mirar atrás.

Corrí desesperada a los ascensores y presione el botón un montón de veces, no quería que nadie me viera, mucho menos él, por si salía a cerciorarse que ya me hubiera ido.

Expulse un suspiro de alivio al ver el elevador vacío y luego un quejido de lo más profundo de mi alma, me deje caer sin poder evitarlo cuando el ascensor comenzó a bajar. ¿Cómo había podido creer que había sido capaz de engañarle? Y peor aún, ¿¡Como se había atrevido a hacer planes conmigo cuando estaba aceptando que no le veía futuro!? ¿Cómo!!?

Me levante con cuidado para no resbalar con los tacones que llevaba, me dio miedo mirarme ante las paredes que reflejaban mi imagen, una con ojos rojos e hinchados con lágrimas resbalándole sin temor por las mejillas, con el cabello embarañado y el alma hecha pedazos. Me limpie las lágrimas con las mangas de la blusa y luego trate de peinarme el cabello con los dedos.

El corazón me dio un vuelco casi a punto de detenerse, lo tenía parado en frente de mí en la planta baja, y mi mente estaba demasiado desconcentrada como para averiguar cómo es que había llegado antes que yo. Se quedó paralizado por la perturbadora imagen que llegaba a sus ojos detrás de las gafas oscuras que llevaba puestas, en seguida alargo la mano para tocarme, pero me aleje, sintiendo que si lo dejaba hacerlo iba a dolerme tanto que no podría seguir despierta.

Al salir me di cuenta que mi mente me había hecho una jugarreta y por poco se había aferrado a la idea de dejarse consolar por esos brazos.

Odie que fuera él, que estuviera parado ahí con una maleta al lado, mirándome con compasión. Estaba buscándome con la mirada. Tom se quitó las gafas dejando ver una expresión desencajada y dolorida pero seguro no era más intensa que la mía.

Tom: ¿Qué…Qué ha pasado?

Me aferre al bolso y me lo reacomodé en el hombro, pase saliva, y percibí un terrible dolor, no más profundo que él que ya me había causado Bill.

Ana: Pasa que tu hermano por fin se quitó las caretas de encima y por primera vez me hablo con la verdad-dije tan entera como mi mente me permitía, alejando los acontecimientos de hacía escasos minutos-me enderece y seguí caminando sin esperar su respuesta.

Tom: ¡espera Ana!-dejo su maleta para poder caminar al lado mío-No te vayas así

Ana: Está muy equivocado Tom. La única forma en que voy a perdonarlo es no volviéndolo a ver jamás.

Tom: No sabes lo que estás diciendo.-Por primera vez desde que lo había conocido se había atrevido a tomarme del brazo casi con violencia-Tu lo quieres y él…

Ana: ÉL no.-le corte- Ya me lo ha dejado claro.

Tom: Eso es mentira. –La gente había empezado a mirarnos sin aparentar y a mí cada vez me daba más pendiente la curiosidad de las personas mientras que a Tom poco le importaba-Tu misma has dicho que está equivocado, yo te creo-me dijo y vi en sus ojos esa transparencia que no encontraba en los de Bill, y me dolía que fuera él quien creía en mí y no su hermano.

Ana: Yo no voy a sacarlo de su error.

Tom: Ahora no quiere escuchar a nadie, pero ya lo hará. Dale tiempo…

Ana: ¿Para qué? para que me lastime más de lo que ha hecho. No gracias, yo paso. Además, después de que se confesó, como podría volver… -en ese momento se me quebró la voz y vi claramente la intención de Tom de querer abrazarme, de la misma forma que él lo había hecho yo también me solté de su agarre con violencia. Si permitía que me abrazara iba a desmoronarme allí mismo y eso era algo que no estaba dispuesta a dejar que sucediera-En lo que a mí respecta no quiero saber nada de él, de ustedes… -dije alzando la voz. Tom se quedó en shock tratando de pescar alguna pisca de broma en mi voz pero no iba a encontrarlo, estaba hablando muy en serio, no podría seguir en contacto ni con Gustav, ni con Georg, mucho menos con Tom, y eso me destrozaba.

Tom: Lo siento, siento lo que ha pasado…

Ana: No-le pedí desesperada-no eres tú el que debe sentirlo…



(...)